En un entorno donde las amenazas digitales evolucionan constantemente, las instituciones financieras necesitan un nuevo modelo de seguridad. Los enfoques reactivos ya no bastan para contrarrestar ataques complejos como ransomware o troyanos bancarios. Adoptar un ciberdefensa proactiva en tiempo real es esencial para anticipar y neutralizar vectores de ataque antes de que comprometan datos sensibles y procesos críticos.
En 2025, más del 8,15 por ciento de usuarios financieros se vieron afectados por diversos tipos de ciberataques. Se detectaron más de 1,3 millones de troyanos bancarios mientras que un 12,8 por ciento de empresas financieras B2B sufrió incidentes de ransomware. Además, el 48 por ciento de organizaciones españolas coloca el ciberriesgo como principal preocupación para 2026, y el 54 por ciento de directivos catalogan el uso de software maligno basado en IA como amenaza creciente.
Estos incidentes ponen en riesgo la protección de activos y reputación empresarial, lo que puede derivar en pérdidas millonarias y sanciones regulatorias.
Estos casos demuestran la urgencia de adoptar contramedidas dinámicas que adapten sus reglas y algoritmos de forma continua.
Para liderar esta transformación, las entidades deben reestructurar sus equipos de seguridad en grupos multifuncionales que combinen expertos en TI, analistas de riesgo, compliance y operaciones. La incorporación de plataformas de orquestación de seguridad permite ejecutar respuestas automatizadas al primer indicio de anomalía.
Fomentar una cultura de reporte temprana de incidentes y de análisis post mortem detallado fortalece el aprendizaje organizacional y previene la repetición de errores.
Consultoras como D B identifican seis palancas esenciales para fortalecer la ciberdefensa de manera integral:
La articulación de estas estrategias permite reducir incidentes internos hasta en un 40 por ciento y generar ahorros superiores a un millón de dólares anuales en costos de cumplimiento con IA agéntica.
La inteligencia artificial dual se consolida como pilar de defensa y, al mismo tiempo, plantea riesgos al impulsar malware autónomo. La detección basada en comportamiento y el análisis de perfiles de red requieren algoritmos avanzados y entrenamiento continuo con datos de alta calidad.
En paralelo, la computación cuántica acelera la obsolescencia de la criptografía asimétrica, lo que hace imperativa la migración criptográfica post cuántica prioritaria y la actualización de protocolos de identidad digital.
Asimismo, el auge de la soberanía digital demanda mantener el control de datos sensibles dentro de marcos jurisdiccionales y garantizar transparencia en el uso de algoritmos y proveedores de servicios.
El despliegue de DORA desde enero de 2025 obliga a todas las entidades financieras a demostrar resiliencia digital mediante auditorías periódicas, pruebas de penetración y planes de respuesta ante incidentes. NIS2, en vigor en la Unión Europea, extiende estas obligaciones a proveedores esenciales y refuerza los requisitos de reporte de ciberincidentes.
Mantener un cumplimiento proactivo con herramientas avanzadas facilita la generación de informes en tiempo real y asegura la trazabilidad de decisiones críticas, evitando sanciones millonarias por deficiencias en control interno.
Diseñar una arquitectura basada en principios de Zero Trust, segmentación de redes y autenticación multifactor es solo el comienzo. Implementar plataformas de SASE y CyberSaaS MSS garantiza visibilidad en todos los endpoints y permite neutralizar amenazas antes de que alcancen el perímetro.
Los ejercicios de simulación de incidentes, phishing y ransomware deben realizarse de forma continua, incorporando escenarios reales y adaptando el plan de recuperación para minimizar tiempos de inactividad y pérdidas operativas.
Para materializar estos conceptos, las instituciones deben revisar los accesos privilegiados y automatizar su aprobación, implementar detección basada en IA para análisis de anomalías, y establecer protocolos de escalado claros en caso de alerta temprana.
Solo actuando con visión y anticipación, las organizaciones convertirán la ciberseguridad en un verdadero pilar habilitador del crecimiento sostenible, fortaleciendo la confianza de clientes y garantizando la continuidad del negocio en un panorama digital cada vez más desafiante.
Referencias