En un entorno económico en constante cambio, los inversores buscan nuevas vías para potenciar sus carteras y reducir riesgos.
Las inversiones alternativas ofrecen ese puente hacia oportunidades no convencionales que pueden marcar la diferencia en la rentabilidad y la diversificación.
Las inversiones alternativas engloban todo activo financiero que no encaja en las categorías tradicionales de renta variable, renta fija o efectivo. Según BlackRock, se dividen en dos grandes familias:
Activos no tradicionales en mercados privados, como infraestructura, inmuebles privados, capital privado y crédito privado.
Estrategias no tradicionales sobre activos tradicionales, entre las que destacan los fondos de cobertura que utilizan ventas en corto, apalancamiento y derivados.
Su principal objetivo es la descorrelación respecto a los mercados tradicionales, buscando fuentes adicionales de rentabilidad y protección frente a la inflación.
Private equity: inversión en empresas no cotizadas con horizonte de 7–10 años. Estrategias como buyouts, growth capital y venture capital buscan rentabilidades altas ajustadas por riesgo. Ejemplo: un fondo de capital riesgo invierte en una startup tecnológica, impulsa su crecimiento y obtiene una TIR anual del 20% tras una salida a los ocho años.
Private credit: préstamos directos a compañías sin intermediación bancaria. Tipos de deuda senior, mezzanine e inmobiliaria con tipos flotantes (referencia + spread). Fondos de direct lending pueden ofrecer rentabilidades del 6–8% anual y reducir riesgo mediante colateral.
Infraestructuras: activos reales defensivos (energía, transporte, agua) con flujos estables. Perfiles desde super core hasta opportunistic. Un inversor en una autopista de peaje obtiene retornos recurrentes y ajustados a la inflación.
Real estate: inmuebles residenciales, comerciales y logísticos. Fuentes de retorno: alquiler periódico y revalorización de capital. En España, un fondo de logística prime en Madrid alcanza yields del 4% anual y plusvalías del 10% en cinco años.
Vehículos con regulación más flexible que emplean long/short, arbitraje o macro global. Buscan rendimientos absolutos independientemente de la tendencia de mercados. Con estructuras 2/20, suelen estar reservados a inversores acreditados.
Por ejemplo, un hedge fund de acciones globales long/short obtuvo un 12% en un año de volatilidad combinando posiciones largas en tecnología y cortas en sectores cíclicos.
Arte, vinos, coches clásicos y coleccionables. Ofrecen protección parcial contra la inflación y no correlacionan con mercados, pero exigen conocimiento especializado y tienen mercados muy ilíquidos. Invertir en obras de artistas nuevos puede generar plusvalías de dos dígitos a medio plazo.
Crowdequity: múltiples inversores participan en el capital de startups y pymes. Ofrece potencial de dividendos y revalorización, aunque con alto riesgo de pérdida total.
Crowdlending: préstamos P2P a empresas o particulares con intereses superiores a la renta fija tradicional (8–12% potencial), compensando la mayor probabilidad de impago.
Bitcoin, Ethereum, tokens DeFi y NFTs. Alta volatilidad y riesgo regulatorio. Narrativa de “oro digital” como refugio ante expansiones monetarias. Entre 2013 y 2021, Bitcoin pasó de 100 a 60,000 dólares, aunque con correcciones abruptas superiores al 80%.
Oro y plata clásicos, así como energéticas y agrícolas. Sirven como refugio en periodos de inflación y diversifican carteras. El oro subió un 25% en 2020 ante políticas monetarias expansivas.
• Un fondo de private equity español logró una TIR anual del 18% tras invertir en pymes industriales y mejorar su gestión operativa.
• Una plataforma de crowdlending financió a 50 pymes en un año, con un rendimiento medio del 10% y una tasa de impago del 5%.
• Un fondo de infraestructura global obtuvo un 7% anual invirtiendo en proyectos renovables con contratos de compraventa de energía a largo plazo.
Las inversiones alternativas son una poderosa herramienta para diversificar y buscar rentabilidades diferenciales. Con conocimiento adecuado y selección rigurosa, pueden complementar con éxito una cartera tradicional y abrir nuevas puertas al crecimiento.
Referencias