En un entorno empresarial en transformación constante, ya no alcanza con perseguir únicamente ganancias financieras. Las organizaciones requieren un enfoque más holístico que integre metas económicas con objetivos sociales y ambientales.
Este artículo explora cómo medir el impacto de un liderazgo que prioriza la creación de valor para todos los grupos de interés, desde empleados hasta comunidades y el planeta.
Durante décadas, el modelo shareholder dominó la gestión corporativa, orientando todas las decisiones hacia la máxima rentabilidad para accionistas.
Hoy, ese paradigma se ve superado por la visión stakeholder, que entiende que el éxito sostenible requiere balancear beneficios netos con impacto social y ambiental.
Este impulso obliga a los líderes a combinar crecimiento económico con compromiso social y ambiental.
El liderazgo de impacto va más allá de resultados financieros. Se centra en cinco dimensiones clave:
Cada dimensión aporta datos que, combinados, ofrecen una fotografía completa del impacto organizacional.
La evaluación del liderazgo es un proceso sistemático para medir competencias, estilo y resultados de quienes lideran.
Su propósito principal radica en identificar fortalezas y debilidades, detectar potenciales sucesores y diseñar planes de desarrollo personalizados.
Para ello, se analizan tanto habilidades clásicas (comunicación, trabajo en equipo, orientación a resultados) como competencias orientadas a la sostenibilidad y la ética:
Existen diversas herramientas que permiten cuantificar el estilo y el impacto del liderazgo:
Evaluaciones 360º: recopilan percepciones de subordinados, pares y superiores para revelar el impacto real en el día a día.
Encuestas de clima laboral: miden comunicación, motivación y apoyo del líder, conectando estos indicadores con métricas de rotación y productividad.
KPIs de liderazgo: indicadores específicos como eNPS, tasa de logro de objetivos y rotación voluntaria, monitorizados con HR Analytics.
Leadership Analytics e ICL: analítica avanzada que traduce comportamientos de liderazgo en métricas de negocio, evaluando su influencia en cultura, confianza y cohesión.
Al aplicar estos pasos, las organizaciones pueden vincular el liderazgo con resultados tangibles en todas las dimensiones de impacto.
Medir el impacto no es un ejercicio de vanidad, sino una necesidad estratégica que impulsa la resiliencia, la innovación y la reputación.
Un liderazgo que valora más que el beneficio neto construye empresas robustas, adaptables y alineadas con las expectativas de la sociedad y el medio ambiente.
Invitamos a líderes y equipos de recursos humanos a adoptar estos marcos de medición y a comprometerse con un propósito más amplio. El futuro de los negocios depende de nuestra capacidad para generar riqueza económica, social y ambiental de manera equitativa y sostenible.
Referencias