En un mundo que avanza a un ritmo vertiginoso, la forma en que realizamos pagos se ha transformado de manera radical. Los dispositivos wearables, combinados con la tecnología contactless, están redefiniendo la interacción diaria entre consumidores, comercios y servicios. Esta revolución no solo aporta comodidad extrema en cada transacción, sino que abre caminos hacia una economía más eficiente y conectada.
El crecimiento de los pagos contactless vía móviles y wearables es una de las tendencias más destacadas de la última década. Se espera que este segmento experimente un aumento del 221% entre 2022 y 2027, alcanzando un valor global de 10 billones de dólares en transacciones para finales de periodo. En comparación, las tarjetas contactless proyectan un crecimiento del 119% en el mismo lapso.
Analizando el mercado global, el valor estimado de pagos sin contacto en 2024 es de 41,6 mil millones de dólares, con un CAGR del 12,3% hasta 2034. La categoría de wearables para pagos, por su parte, alcanzó 56,8 mil millones en 2023 y se proyecta con un CAGR superior al 21% hasta 2032. Estas cifras evidencian un cambio decisivo en el comportamiento del consumidor y en la confianza de los inversores en tecnologías de interacción inmediata.
En España, la adopción de pagos sin contacto está acelerando. Se calcula que, para 2026, 31 millones de usuarios realizarán pagos sin contacto, triplicando la base de 14 millones de 2021. Las transacciones contactless crecieron de 2.594 millones en 2022 a una proyección de 4.228 millones en 2026, con una tasa anual del 10%.
El valor de las transacciones en España pasó de 41.862 millones de euros en 2021 a una estimación de 63.974 millones en 2026. Los pagos móviles, destacan con un crecimiento superior al 34% en 2026 respecto a 2024, y un gasto medio de 13 euros por operación. Europa, liderada por Reino Unido y Francia, contabilizará 61.816 millones de transacciones en 2026, consolidando el continente como un fuerte impulsor de la economía digital.
La base tecnológica de los pagos wearables se centra en NFC (Near Field Communication), una tecnología que permite transacciones seguras a centímetros y sin necesidad de introducir PIN para compras inferiores a 50 euros, todo en aproximadamente un segundo. Además de NFC, el ecosistema incluye RFID y códigos QR para ampliar las opciones de proximidad y seguridad.
Ejemplos de wearables destacados incluyen el Fitbit Ionic y el Garmin vívoactive 3, ambos compatibles con Visa Token Service, que reemplaza datos sensibles por un token digital único en cada transacción. Las plataformas líderes que integran estos sistemas son Apple Pay, Google Pay y Samsung Pay, respaldadas por alianzas entre fintech y bancos tradicionales.
La competencia en el mercado de pagos wearables está dominada por gigantes tecnológicos como Apple, Google y Samsung, que acaparan el 93% de la cuota en España. Sin embargo, las fintech emergentes y los bancos tradicionales mantienen dinámicas de innovación al integrar servicios de salud, movilidad e IoT en un ecosistema interconectado de servicios.
De cara a 2026 y más allá, se perfilan tendencias como la integración de inteligencia artificial en análisis de gastos, la expansión de pagos sin contacto universales y el impulso de wearables en sectores como fitness y salud. América del Norte lidera en inversión para el desarrollo de IoT y RFID, posicionándose como un referente global.
Este escenario revela un futuro donde los pagos wearables como norma marcarán la pauta de una nueva era de conveniencia digital. La combinación de tecnologías, la adopción masiva y la innovación continua prometen transformar no solo el comercio, sino aspectos esenciales de nuestra vida cotidiana, desde la salud hasta la movilidad urbana.
En última instancia, la llegada masiva de soluciones wearables y contactless ofrece una ventana para repensar la forma en que nos relacionamos con el dinero, el tiempo y el espacio. Adoptar estas innovaciones es dar un paso hacia una experiencia integrada, segura y ágil, donde cada gesto cuenta y cada segundo importa.
Referencias